Datos personales

Mi foto
Me encanta que me susurren al oído, que me hagan cosquillas por el cuello, que cada beso vaya seguido de un te quiero, que cada minuto de mi vida sea una anécdota para contar, que me digan la verdad y que me cojan de la mano mientras paseo. Me encanta ver las gotas de agua resbalar por el cristal pensando cual llegará antes, fingir fumar con el vaho cuando hace frío, escribir su nombre en el cristal empañado al salir de la ducha, comer nocilla con el dedo e intentar hacer equilibrio en el borde de la acera. Me encanta pasar un semáforo solo pisando lo blanco del paso de cebra, sonreír y saludar a extraños, y que ellos me devuelvan el saludo. Y lo que más me encanta es que sean felices todos los de mi alrededor.

Seguidores

miércoles, 8 de junio de 2011

Pidiéndote a gritos una noche.

Tu cuerpo, ese gran desconocido. Ese deseo al que ya casi estaba acostumbrada. Esa pasión absorta de culpas. Esa noche. Un beso, largo, muy largo. Mis manos, adentrándose. Sobrepasando los límites de lo prohibido. Desabrochando los botones de tu camisa. Van bajando, lento. Y llegan, claro que llegan. Palpan, tocan, sienten... Todo un frenesí. 
Suben de nuevo, y se abrazan a tu cintura. Tienen ganas. Tienes ganas. Te atraigo hasta que nuestros cuerpos hacen uno. Hasta estar tan pegados que no se nos distingue. Descubrirnos vulnerables y frágiles, curiosos y dulces. Con hambre. Hambre de esa noche. Hambre de mil noches como esa. Placer y prohibiciones, unidos con un mismo fin; amanecer compartiendo sábanas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario