Yo con mi padre.
Se aprende que la vida es un tiempo especial, con regalos, con sueños, con la esperanza puesta sobre nuestras cabezas, como un péndulo que nos hace crecer y crecer. Sabemos que la casualidad y la predestinación no existe, que dentro de nosotros existe un motor para hacernos crecer más, en este día, en los días que quedan.
Buscando la perfección del alma, voy descubriendo la maravillosa
experiencia de celebrar el presente y aún más, de amar la vida.
A veces la nostalgia nos pasa un poco la cuenta y aunque tratemos de mirar, se nublan un poco los ojos, el futuro que no se espera, siempre será meritorio, siempre será una enseñanza y siempre será un don.
Yo y mi padre, (otra vez) Dormida y con la gata.


Todos estos años me han forjado y han hecho de mi lo que soy. He conocido a gente increíble, gente maravillosa, y no cambiaría nada de lo que he hecho, porque de no hacerlo, ya no sería yo y realmente en este momento de mi vida, me siento plena, completa y satisfecha, agradecida con la vida por lo que tengo y lo que soy. Mitad de cosas, se las debo a mis amigos; los que han estado ahí día tras día, aguantándome todo, haciéndome sonreír, y quitándome las piedras del camino.
Mi madre, mi hermana, y yo (la más peque) Mi tía, mi hermana, y yo (la más peque)


En mi 2º cumpleaños con mis primos y mi hermana.
Han sido años llenos de "todo" y eso es lo bueno de poder abrazar los sueños y agarrarse de las estrellas. Éste, mi décimo quinto cumpleaños ha sido un cumpleaños maravilloso, de verdad me siento feliz, gracias.


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